El síndrome de Peter Pan

Hola nuestros queridos visitantes les traemos esta información esperando  ustedes nos sean una de estas personas jaja

“No quiero ir al colegio y aprender cosas serias. Nadie me atrapará, señora mía, y hará de mí un hombre. Quiero ser siempre un niño y divertirme”. James M. Barrie escribió estas palabras en ‘Peter Pan o el niño que no quiere crecer’. Desde que en 1983 el psicólogo Dan Kiley habló por primera vez de este fenómeno inspirándose en la obra de James M. Barrie de 1904, el síndrome de la inmadurez ya tiene nombre: el síndrome de Peter Pan.

Cuando alguien tiene miedo a asumir compromisos y responsabilidades, echa culpa a los demás de sus fracasos, rechaza el esfuerzo, tiene poca resistencia a la frustración y se centra en la búsqueda obsesiva del placer individual, entonces se puede decir —por lo general— que está sufriendo este trastorno psicológico. Algunos estudios estiman que, en las sociedades del bienestar, el 50% de los hombres de entre 20 y 40 años, potencialmente, encaja en este perfil de adulto inmaduro que se niega a crecer.

Cómo dejar de ser un Peter Pan

* Identificar si se tiene el síndrome de Peter Pan. Las siguientes preguntas nos pueden ayudar a determinarlo: ¿Recibo quejas de mi entorno porque consideran que soy excesivamente egoísta? ¿Aparento cosas que no son o exagero mis méritos? ¿Quiero ser querido pero al mismo tiempo me canso de las relaciones amorosas? ¿Me malhumoro cuando no puedo satisfacer mis necesidades? ¿Aspiro a estar siempre en el centro de atención? ¿Me resulta difícil satisfacer los compromisos que anteriormente he aceptado? ¿En las reuniones sociales me gusta flirtear a pesar de que ello pueda incomodar a mi pareja? ¿Estoy muy pendiente de la aceptación de los demás? ¿Culpabilizo a otros en lugar de resolver mis problemas? ¿Prefiero hacer lo que me gusta en lugar de lo que debo? ¿Incumplo compromisos que he aceptado previamente? Si a la mayoría de estas preguntas se da una respuesta positiva, entonces hay grandes probabilidades de ser un Peter Pan.

* Dejar de idealizar la adolescencia o la juventud como la mejor etapa en la que se disfruta, en la que todo son ventajas y diversión. Los juegos y el entretenimiento de las edades tempranas permiten crecer y probar nuestras capacidades de adaptación a la sociedad. La niñez o la adolescencia son etapas de ensayo, con tentativas de juego e imitación y sin ser la auténtica realidad, pero que ayuda a probarnos para asumir, más tarde, otros roles de adulto. En contra de lo que se cree, en la adultez existen muchos más elementos de disfrute y diversión que en la niñez o la adolescencia, ya que una madurez saludable aporta nuevas emociones, porque ya no es un simple juego e imitación sino una completa realidad.

* Madurar implica pasar por algún mal momento, por lo que crecer es un reto y un desafío. Al principio es posible que aparezcan miedos y temores a no saber dar los pasos adecuados y caer en el fracaso. Pero no hay prisa, nadie nos va a cambiar sin nuestra participación. Cuando en el proceso de mejora las cosas no van como quisiéramos, siempre existe una nueva oportunidad para rectificar y volver a empezar.

La frase del día :” Los obstaculos que he tenido en mi vida, me han hecho madurar, Los exitos me han hecho reflexionar, y los fracasos me han hecho crecer”.

Jose Mazariegos- Mis memos

Fuente :vivirparavivir.blogspot

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